Historia de La Albatalía

Pedanía situada a 1,5 Km al Oeste de la capital. Se extiende en una superficie aproximada de 1,920 km², limitando al Nordeste con el barrio de Espinardo, del que lo separa la autovía Murcia - Alicante; al Noroeste con la pedanía de Guadalupe; al Este, también separada por la autovía citada, con los barrios de San Andrés y San Antón; y, al Sur, con la pedanía de La Arboleja.

Historia de La Albatalía

Indagando en sus antecedentes históricos, especialmente los estudios de Robert Pocklington, constatamos que las tierras de La Albatalía quedan en manos de los musulmanes en el momento del Repartimiento realizado por el rey Alfonso X, dentro de la zona denominada de huerta, y que eran regados por la acequia de la Aljufia, siendo, como señala Cascales en su libro Discursos históricos de Murcia y su reino, uno de los pagos de la huerta que mantiene el nombre del tiempo de los moros, “...unos pocos corrompidos y otros sustentados en su primitiva forma”.
No obstante y debido a lo anteriormente apuntado el topónimo de ésta pedanía no aparece en el Libro del Repartimiento ni en otros textos del s. XIII.
Será a partir del s. XIV cuando constantemente aparezca el término Albatalía. En este sentido, Bernal Segura (Topónimos árabes de la Provincia de Murcia) señala que el término Al -batalía encuentra su origen en albatulií. Del verbo árabe batzal (cortar, separar) se obtiene batuliía (virginidad), y anteponiéndole el articulo arábico al resulta al-batuliía (la virginidad).
Este planteamiento podría enlazarse con la tesis desarrollada por Pocklington (Estudios toponímicos en torno a los orígenes de Murcia), que considera oportuno partir del término árabe Al-battàliyya (terreno inculto), fundándose en una cita de 1.353 donde consta que las tierras de Albatalía se regaban con Alcaduçes, es decir mediante norias que elevaban el agua de la acequia mayor, lo que le lleva a considerar que ante la dificultad en el riego de dichas tierras permanecerían bastante tiempo incultas.
Esto permitiría encadenar ambas tesis considerando que se refiere a un terreno virgen, sin cultivar.

 

En el año 1.326 el Concejo decidió sustituir el viejo cementerio de la ciudad, que desde 1.265 se ubicaba en la zona que aproximadamente ocupan en la actualidad los barrios de San Antolín y San Antón, por dos nuevos que se instalarían en la Puerta de Orihuela y en la huerta de La Albatalía, manteniéndose en estos lares hasta el año 1.883.
Cuando en 1.785 se planifica orgánica y administrativamente el Reino de Murcia, en la relación de poblaciones de su término municipal figura La Albatalía como una aldea de realengo con Alcalde pedáneo. Entrados en el último tercio del s. XVIII, en el Censo ordenado por el Conde de Floridablanca, conformará un partido que queda adscrito a la parroquia de San Andrés.
Ya en el s. XIX, concretamente en el año 1809, La Albatalía se encuadra dentro del vecindario de Entidades Menores de población, especificándose que cuenta con 192 vecinos, que se desglosan en Albatalía Alta (90) y Albatalía Baja (102), lo que venía a significar en aquella época una población aproximada de 900 habitantes.

En 1836 Rafael de Mancha nos cuenta que “la diputación de la Albatalía consta de 344 vecinos y 1.494 habitantes, diseminados en casas y barracas sin formar población reunida”. Posteriormente, en 1.850, Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico - Estadístico - Histórico de España y sus posesiones de ultramar, estima una población de 444 vecinos, manteniéndose diseminados en casas y barracas, aportándose también el dato de que la pedanía comprende “... 2,696 tahullas de riego, y un molino harinero con tres piedras, impulsadas con el agua de la acequia de Aljufia”.

 

Ubicándonos en el s. XX, mas concretamente a partir del año 1.960, y observando los datos resultantes de las diversas renovaciones y rectificaciones padronales, podemos detectar que en la década de los sesenta la población de La Albatalía se mantiene en torno a los 3.500 habitantes, teniendo su punto álgido en el año 1.965 en el que figuran inscritos 3.703 habitantes. En la siguiente década la población de la pedanía continúa entorno a las cifras del periodo anterior, aunque la cifra mas alta de población se fija en 3.654 habitantes que se alcanzan en el año 1.974, iniciándose a partir de 1.981 un periodo de descenso poblacional que, con pequeños altibajos, se mantiene hasta la actualidad. En la renovación padronal referida al 1 de mayo de 1996 figuran inscritos 2.281 vecinos.

En relación con la actividad desarrollada por los vecinos de la zona, es el sector de la industria manufacturera el que predomina, seguido de otros servicios, comercio y hostelería, y, ya muy lejanos en número, construcción y agricultura.

Fuente extraida de la web del Ayto. http://www.ayto-murcia.es/pedanias/albatalia

 

Durante siglos La Albatalía apoyaba sus recursos económicos en el desarrollo de su agricultura, hoy día el panorama de esta y otras pedanías murcianas ha cambiado sensiblemente.

La agricultura centenaria de La Albatalía pasó de los cultivos de cereal y moreras, estas últimas para el floreciente comercio de seda de los siglos XVII y XVIII, a los cultivos de frutales cítricos, cultivos intensivos que desde principios del siglo XX formaron parte de la agricultura murciana.

Industrias conserveras en la zona de La Albatalía

Es de destacar también, a mediados del XX, la ubicación de algunas industrias conserveras en la localidad, industrias que tuvieron hasta el último tercio del citado siglo una gran difusión por toda la región. Hoy día aún son visibles las chimeneas de alguna de estas fábricas, siendo una fábrica de helados la empresas más grande establecida en los límites de esta población.
El continuo desgaste de la agricultura del municipio murciano, el gran avance de la capital en cuanto a su urbanización, y el no haber modernizado sus sistemas de regadio ha dado como resultado, hasat la llegada de la crisis, la venta de las parcelas y el abandono de las tierras de labor como principal fuente económica, dejando los cultivos como explotaciones dedicadas al autoconsumo familiar o, como mucho, a la venta de productos en mercadillos callejeros.

Pedanía con futuro incierto
El desarrollo económico actual de La Albatalía se apoya en el sector servicios sustentado por apenas unas pocas y pequeñas empresas, donde los jóvenes que sus estudios lo permiten marchan fuera para desarrollar su actividad profesional.

Evolución demográfica

    1965      1974       1996      2006        2008       2010        2015

    3.703     3.654      2.234     2.168       2.188      2.177      2.036

HISTORIA DE LA HUERTA MURCIANA

La Huerta de Murcia es un valle por el que discurre el río Segura que a lo largo de toda la Era Cuaternaria ha ido depositando con sus avenidas un lecho fértil para el cultivo, los aportes del río Guadalentín que desemboca en el Segura aguas abajo de la ciudad de Murcia, también han contribuido a la formación de la Huerta.

Los primeros pobladores prehistóricos no habitaron el fondo del valle por ser tierras pantanosas y con alto riesgo de inundaciones, encontrándose restos argáricos en las faldas de los montes que bordean el valle del Segura.

Aunque los romanos ya cultivaban en la Huerta de Murcia, fueron los musulmanes los que desecaron los terrenos pantanosos y crearon un sistema de riego y de drenaje muy eficaz a partir de la Contraparada.

Con la Reconquista de Murcia por Alfonso X el Sabio, muchos musulmanes huyeron a Granada y grandes terrenos de la Huerta quedaron despoblados. El rey Alfonso repartió entre los cristianos los bancales de la huerta en pequeñas superficies, apareciendo entonces el minifundio.

Al final de la Reconquista, en el siglo XVI, se produjo un importante desarrollo agrícola con la introducción del naranjo y la morera, con la base de la industria de la seda.

En este siglo se construyeron importantes obras hidráulicas como el malecón, la supresión de meandros del río, el encauzamiento de algunos tramos y de acequias y la construcción de las norias que elevaban el agua a bancales más altos para su riego.

 

En los últimos años del siglo XX y lo que va del XXI la Huerta de Murcia ha sufrido un gran declive en cuanto a potencial agrícola. Muchas son las causas que lo originan, pero entre ellas se podrían destacar las siguientes:

 

- La contínua subdivisión de las fincas hace que estas sean tan pequeñas que no sean rentables por dificultades en la mecanización sobre todo. Ello además aumenta su falta de rentabilidad, al ser parcelas tan pequeñas no son suficientes para mantener una agricultura profesional.

 

- Presión urbanística, el uso de superficie de huerta para la construcción de nuevas infraestructuras (autovías, polígonos industriales, ferrocarril etc) y viviendas va en aumento.

 

- Envejecimiento de los pocos agricultores que quedan. La gran mayoría de los habitantes de la huerta ya no trabajan en ella, se dedican fundamentalmente al sector servicios en la ciudad o sus pedanías.

 

- Malos precios de los cítricos durante muchos años. En la huerta este tipo de cultivos junto con las hortalizas es el predominate.

 

Otras zonas de la Región de Murcia tales como el Campo de Cartagena, Comarca del Mar Menor, Valle del Guadalentín, Mazarrón, Águilas etc han superado a la tradicional Huertade Murcia como zona de mayor importancia agrícola.

 

 

La comarca natural

Como comarca natural la Huerta de Murcia comprende las tierras que se riegan con el agua del río Segura y sus filtraciones desde la Contraparada hasta el límite de la Región de Murcia con la Comunidad Valenciana.

 

La huerta murciana está delimitada al norte y al sur por dos alineaciones montañosas que bordean paralelamente la llanura fluvial del Segura y su afluente el Guadalentín, popularmente conocido en la zona como El Reguerón.

 

La más próxima al mar es la cordillera prelitoral que separa la Huerta de Murcia del Campo de Cartagena y esta constituida por la sierra de Carrascoy y su prolongación en las sierras del Puerto de la Cadena, la Cresta del Gallo, Miravete, Columbares y Altaona.

 

La alineación norte forma parte del llamado reborde interior de la depresión prelitoral y está formada por las alturas mucho más modestas y aisladas, sin llegar a superar los 200 msnm ; son los cabezos de Espinardo, El Puntal, Cabezo de Torres, Monteagudo y Esparragal, prolongándose en la provincia de Alicante por las sierras de Orihuela y Callosa de Segura.

 

Así definida, la comarca natural comprende la totalidad de los términos municipales de Alcantarilla, Santomera y Beniel y la mayor parte del término municipal de Murcia. Algunas pedanías de Murcia se encuentran en la vertiente sur de la cordillera prelitoral. Esta zona incluye las pedanías de Baños y Mendigo, Carrascoy-La Murta, Corvera, Gea y Truyols, Jerónimo y Avileses, Lobosillo, Los Martínez del Puerto, Sucina y Valladolises y Lo Jurado y constituyen lo que en Murcia suele denominarse Campo de Murcia.

 

Geográficamente, este Campo de Murcia no pertenece a la comarca natural de la huerta de Murcia, sino a la del Campo de Cartagena, vertiendo sus aguas pluviales, no al río Segura, sino al Mar Menor por multitud de ramblas. Además, a diferencia del territorio que forma parte de la Huerta de Murcia, sus tierras son en su mayoría de secano y no de regadío.

 

 La comarca administrativa

La división de la Región de Murcia en comarcas fue prevista en el Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia de 1982.4 Sin embargo, hasta ahora , la división comarcal prevista y su desarrollo legal aún no ha sido aprobado por la Asamblea Regional de Murcia. En las comarcalizaciones propuestas es frecuente que exista una comarca llamada Huerta de Murcia, aunque algunas propuestas incluyen el territorio de la comarca natural dentro de una comarca metropolitana denominada Área metropolitana de Murcia o denominaciones análogas. La propuesta de comarcalización más utilizada por el Gobierno Regional y otras instancias prevé una comarca llamada Huerta de Murcia que incluye la totalidad de los municipios de Alcantarilla, Murcia, Santomera y Beniel.

 

Sub-comarcas

El territorio de Huerta de Murcia se subdivide en siete sub-comarcas:

 

La Huerta-Margen izquierda

La Huerta-Margen derecha

Costera Norte

Cordillera Sur

Campo de Sangonera

Campo de Carrascoy

La Ciudad

 

 

LA ACEQUIA.

Este término significa también canal de riego.

 

Una acequia (del ár. hisp. assáqya, y este del ár. clás. sāqiyah, irrigadora) es un canal por donde se conducen las aguas para regar.

 

De origen árabe, estas construcciones, a pesar de ser conducciones de agua, difieren de los tradicionales canales heredados de los romanos. El uso principal es el riego del campo y la utilización de los planos y niveles del terreno para la distribución y conducción del agua, por lo que suelen distibuirse enramales.

 

Difícilmente en una acequia observaremos construcciones como los acueductos; no obstante se pueden observar otras construcciones como los azudes opresas, las golas o compuertas de las acequias y las almenaras que sirven de retorno el agua sobrante al río.

 

El desarrollo de este tipo de construcción hidráulica fue principalmente en la época árabe y a lo largo de la costa mediterránea, principalmente en las actuales Comunidad Valenciana, Región de Murcia (Huerta de Murcia) y Andalucía Oriental, principalmente en La Alpujarra (acequias protegidas del Sitio Histórico de la Alpujarra).

Muchas de estas obras siguen utilizándose actualmente.

 

Fuente: WiKIPedia.

 

La red de riego de la Huerta de Murcia es de las más antiguas de España y proviene de la época musulmana, en que se construían presas o azudes sobre el cauce del río, una de las más importantes existente en la actualidad es la Contraparada, a 7 kilómetros aguas arriba de la ciudad de Murcia.

 

El agua que se desvía del río es conducida por dos acequias mayores que discurren por los márgenes del Segura, la derecha o Alquibla (cuya etimología en lengua árabe significa "el Sur"), y la izquierda o Aljufía (que proviene del árabe "el Norte").

 

En tierras por encima de las acequias el agua es elevada mediante norias, un artilugio hidráulico movido por impulso de la corriente de agua que la eleva en sus calgilones a terrenos más altos.

 

Las Ordenanzas de la Huerta de Murcia tienen una larga historia. Se basan probablemente en las costumbres iniciadas y seguidas por la población musulmana que creó el sistema de riegos. Existe a partir de ahí toda una serie de documentos que recogen la normativa vigente a lo largo de las épocas. Las primeras Ordenanzas escritas datan del siglo XIV. Posteriormente se compilaron las de 1594, 1695 y 1702; éstas son las que se aplicaron durante un periodo de tiempo más dilatado.

 

Todas las ordenanzas hasta el siglo XVIII no están ordenadas en cada Compilación, sino que éstas se limitan a recoger las normas que fueron surgiendo hasta el momento de ser compiladas.

 

Tras la caída del antiguo régimen, la forma de las Ordenanzas varió, estableciéndose un orden por materias y una división en capítulos compuestos de una serie de artículos. Las actuales Ordenanzas datan de 1849, y están basadas en un intento previo, el Proyecto de 1821, que al parecer no llegó a aplicarse por los problemas políticos del momento. No obstante, la actual versión de las Ordenanzas corresponde a las modificaciones de 1991-1992, para adaptarlas a la Ley de Aguas.

 

Dentro del contenido de las Ordenanzas actuales pueden destacarse las normas referentes a la descripción de la Huerta (Cap. I) y sus cauces (Cap. II), a las mondas u operaciones periódicas de limpieza de los cauces (Cap. III), los repartos o recaudaciones para la realización de objetivos de interés común (Cap. VI), la distribución y aprovechamiento de las aguas (Cap. VIII), y la parte institucional. Ésta describe lo que son los procuradores o representantes del heredamiento (Cap. V), los juntamentos o asambleas (Cap. VII), la Comisión Representativa de Hacendados como órgano ejecutivo (Cap. X), y el Consejo de Hombres Buenos, que es el órgano que resuelve las diferencias relativas a las Ordenanzas(Cap. XI).

 

Existen dos heredamientos generales, uno a cada lado del río al Norte y al Mediodía. Estos dos heredamientos generales se subdividen en heredamientos particulares que toman el nombre de las acequias con las que riegan. Por tanto, cada heredamiento particular se fundamenta en las tierras que reciben riego de la misma acequia y está formado por los propietarios de éstas, que tienen asimismo derecho al riego al estar asociado a la tierra.

 

Existen dos clases de aguas:

  • Aguas vivas (acequias). Las aguas tomadas directamente del río desde la Contraparada, y
  • Aguas muertas (azarbes). Aguas de drenaje o escurrimbre. Hay que tener en cuenta que, si bien estas aguas son producto del avenamiento de las tierras y por estar a un nivel más bajo no pueden ser empleadas para el riego, en la zona oriental de la Huerta sí pueden serlo.

 

El Consejo de hombres buenos es un tribunal consuetudinario, es decir, cuyas reglas y autoridad vienen dadas por la tradición y la costumbre, que está encargado de dirimir conflictos de riego en la Huerta de Murcia.

En 2009 es elegido, junto con el Tribunal de las Aguas de Valencia, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. 

La Albatalía. Parte 1
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